Estoy privada de libertad, condenada a 3 años y un día, de los cuales ya llevo 33 meses. Estoy pronta a salir en libertad. Ahora tengo otra manera de pensar, quiero salir hacer las cosas bien. Sé que estos años que he estado en este lugar me han servido de mucho, he aprendido cosas que a lo mejor, jamás hubiera aprendido en la calle, gracias a Dios mi padre no me deja sola jamás y quiero demostrarle que yo puedo más de lo que se imagina él y la sociedad.