Ser voluntario es una experiencia que muchos creen que implica solo dar. Sin embargo lo mejor de ser voluntario es todo lo que uno recibe de vuelta, el cariño, aprecio, y el regalo al alma de poder ayudar a quienes no han tenido la fortuna de vivir en un ambiente protegido o seguro.
En Fundación Mujer Levántate he encontrado un equipo humano con un alto sentido de la meta y con una mirada que integra la emoción, la contención y el afecto como ejes basales de su labor para apoyar a mujeres que han decidido reinventarse y superarse a pesar de las adversidades que les han tocado vivir.
Cuando un equipo está comprometido se nota y hace que todos demos lo mejor de nosotros mismos.